Cada vez que vamos a preparar una receta tenemos que comprar los ingredientes, almacenarlos, cocinarlos, disfrutarlos por supuesto, y puede que después decidir qué hacer con lo que no se ha consumido. En cada uno de los puntos de esta cadena se generan una serie de residuos. El objetivo de este artículo es ofrecer alternativas que nos permitan reducir estos residuos, tratando de llevarlos a cero.

- Planifícate, prepara una lista con todo lo que tienes que comprar e intenta no salirte de ella.
- Haz la compra a granel, en este artículo puedes encontrar más información sobre cómo y dónde hacer la compra a granel.
- Busca ingredientes alternativos. Muchas veces vamos a comprar un ingrediente para preparar la receta que llevamos días planeando y resulta que está completamente envuelto en plástico. ¿Qué hacemos entonces? ¿Lo compramos o desistimos de hacer a receta? ¡Pues ninguna de las dos! Busca otros ingredientes similares, casi siempre existen alternativas que podrás comprar a granel o sin plástico. Así le darás otro toque a tus recetas, y ¡quién sabe si tu nueva creación no será mejor incluso que la original!

- Organiza bien tus espacios, intenta saber en todo momento qué tienes almacenado y revisa semanalmente los alimentos perecederos para que no se estropeen. Si por un descuido alguna fruta o verdura se pasa ¡no la tires! Si todavía se puede comer siempre puedes preparar una mermelada, un zumo o un puré.
- Vacía la nevera y despensa cada cierto tiempo, o al menos haz un inventario de todo lo que tienes, revisa las fechas de caducidad o consumo preferente y utiliza todo antes de que caduque.
- A la hora de cocinar tenemos que tener una mentalidad de aprovechamiento 100%. ¿Sabes que la parte verde del puerro se puede picar y utilizar en sofritos o caldos? ¿O qué la piel de las piñas se puede convertir en zumo? Existen cientos de alternativas para aprovechar aquellas cosas que normalmente tiramos a la basura sin pensarlo dos veces.
- Despierta tu creatividad para decidir qué hacer con lo que sobra. Si has cocinado de más ¡no lo tires nunca! Decide si vas a poder consumirlo en los próximos días, y si no es así ¡congélalo! Así siempre tendrás platos deliciosos disponibles en el congelador para disfrutar esos días que tienes menos tiempo.

Espero que todos estos consejos te puedan servir de guía para ayudarte a generar la menor cantidad de residuos posibles. Al final, el objetivo es lograr un cambio de mentalidad, y pararse a pensar en todo aquello que tiramos, y que todavía puede tener un valor. No es un aprovechamiento tanto por el ahorro económico, que también es muy importante, sino por darle valor a lo que consumimos.

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