CÓMO GERMINAR TUS FRUTAS Y VERDURAS Y CONSEGUIR NUEVAS PLANTAS Y ARBOLITOS

DE APROVECHAMIENTO, RECURSOS

Hoy os traigo un artículo algo diferente, aunque también está relacionado con la comida, y es que vamos a ver ¡cómo aprovechar tus frutas y verduras para conseguir plantas nuevas!

Si te gustan las plantas tanto como a mí sabrás que nunca son suficientes. Existen tantas variedades, y todas son tan bonitas e interesantes, y aportan tanta alegría a las casas que, aunque parezca que no caben más, siempre encuentro algún rinconcito nuevo en el que puedo colocar otra.

Lo malo es que comprar plantas no es precisamente barato, y llega un punto en el que ya has conseguido los esquejes de todas las plantas de tus padres y tus amigas, así que, creo que si estás en esa situación ¡este artículo puede ayudarte!

Prácticamente todas las semillas de las frutas y verduras que consumimos se pueden germinar de manera sencilla en casa. Y es que ¡todo son ventajas! Estarás creando una nueva plantita o arbolito, tendrás una nueva incorporación para tu colección y aprovecharás al máximo tu comida.

A continuación voy a explicarte cómo he germinado los tres arbolitos que aparecen en la foto, unos nísperos, un mango y un aguacate. Pero ¡no te limites a estos! Los métodos que he utilizado son aplicables a cualquier otra semilla, así que ya sabes ¡atrévete con todo!

*NOTA: Si no tienes macetas en casa puedes reutilizar envases que ya tengas. De izquierda a derecha, en la foto yo he utilizado una maceta de cerámica normal, un bote de vidrio en el que he colocado unas piedras al fondo para que no se pudran las raíces, y un envase de un take-away (de ramen para ser más exactos 😉 )

Las semillas de níspero son, en mi opinión, las más fáciles de germinar. Una vez que hayas consumido la carne, lava muy bien las semillas y envuélvelas en un paño húmedo. Asegúrate que siempre esté ligeramente mojado. En una o dos semanas verás como empieza a salir una pequeña raíz blanquecina de la semillas. Una vez que la raíz alcance unos dos centímetros, colócala en una maceta y entiérrala ligeramente, con la raíz hacia abajo. Y ya solo te queda ¡verlo crecer!

El mango puede resultar algo más complicado de germinar, pero una vez que le pilles el truco verás que no es para tanto. Cuando hayas retirado toda la carne del hueso, verás que te queda una «semilla» de unos diez centímetros de largo. Realmente eso es una cubierta, que hay que retirar para que la auténtica semilla pueda germinar. Con mucho cuidado, busca por el lateral más estrecho de la cubierta una resquicio por el que introducir un cuchillo. Ve ampliando ese orificio y rotando el cuchillo, hasta que puedas introducir los dedos. Después, solo tendrás que separar la cubierta en dos y ¡tendrás tu semilla!

La semilla parece una judía gigante, y para germinarla solo tienes que hacer lo mismo que con la semilla de níspero, envolverla en un paño constantemente húmedo y esperar a que, en una semana aproximadamente, empiece a echar raíz. Después colócala sobre la tierra de la maceta con la raíz hacia abajo, y ¡ya tienes tu mango!

De las tres semillas que vamos a ver hoy, la del aguacate es posiblemente la que más tarda en germinar. En cualquier caso, es muy simple. Solo tienes que limpiar muy bien la semilla, que tiene forma de huevo. Una vez limpia, clávale tres palillos horizontalmente a media altura. Después colócala en un recipiente con agua, de manera que solo esté sumergida la parte inferior de la semilla. Vigila el recipiente, para que siempre haya agua en contacto con la semilla y ¡a esperar!

Si el agua se empieza a enturbiar, cámbiala. Al cabo de tres semanas, la semilla comenzará a abrirse, y verás que la raíz ha empezado a desarrollarse por la parte inferior. Es el momento de enterrarla ligeramente en una maceta y ver como poco a poco empieza a salir el tronco y sus primeras hojitas.

Estos son solo algunos ejemplos de semillas que puedes germinar. Yo también he experimentado con limones, naranjas, mandarinas, manzanas, ciruelas, peras… y te puedo decir que ¡funcionan!

También puedes germinar las semillas de tus hortalizas, como pimientos, tomates o calabazas. Además, puedes cultivar tus propias cayenas si germinas sus semillitas. Solo tienes que asegurarte de que, si son cayenas secas, se han secado al aire, y no a temperaturas muy elevadas, que pueden haber matado a la semilla.

Otra posibilidad es cultivar tus propias hierbas aromáticas. Especialmente si consigues un ramito de albahaca, de menta o hierbabuena, colócalas en un recipiente con agua y déjalas durante unos días. Verás como empiezas a aparecer una pequeñas raíces blancas. Cuando tengas cinco o seis raíces, plántalas en una maceta ¡y tendrás tus propias aromáticas!

Espero que este artículo te de algunas ideas, y que también te ayude a pensar sobre que muchas de las cosas que a veces consideramos como residuos se puede reutilizar de otras maneras, y en este caso más claro que el agua ¡darles una nueva vida!

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